Me buscaréis y me encontraréis…

“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros”–declara el SEÑOR–“planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. “Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé. “Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón.” (Jeremías 29:11-13)

Todos anhelamos alcanzar una promesa tan hermosa como esta. Planes de bienestar y no de calamidad, especialmente en estos días en que en el mundo vemos que las cosas van de mal en peor.

Cuántos de nosotros queremos tener un futuro y una esperanza no solo para nosotros mismos, sino especialmente para nuestros hijos, ya que el panorama para el futuro no pinta muy bien para las generaciones venideras.

“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en diversos lugares; y habrá hambres. Esto sólo es el comienzo de dolores.” (Marcos 13:8)

“Y debido al aumento de la iniquidad, el amor de muchos se enfriará.” (Mateo 24:12)

Dios ha dado a la humanidad hermosas promesas para bendecirnos en gran manera, pero entonces, ¿por qué no podemos a veces experimentar o recibir sus promesas?

Cada promesa de Dios tiene condiciones que hay que cumplir para que entonces podamos recibir Sus promesas: “Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón. Esa es la gran diferencia, tenemos que buscarle de todo corazón, no como muchos acostumbran de simplemente hacer una oración de 30 segundos por la mañana, y otros 30 segundos por la noche. Tampoco se logra yendo a la iglesia solo los Domingos, especialmente si se va solo por hacer vida social en lugar de realmente buscarle a El y recibir Su Palabra.

El llegar a tener una relación con Dios va mas allá de simplemente conocer a Dios y cumplir con lo básico como el ir a la iglesia los Domingos. Dios quiere que tengamos una comunión continua con El, que le busquemos en todo momento, que hablemos con El, que le digamos cuánto le amamos, cuánto le necesitamos, en lugar de solamente venir a El cuando estamos en problemas, o cuando le pedimos algo por las razones incorrectas.

“Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres.” (Santiago 4:3)

Dios conoce nuestras necesidades y El nunca nos desampara, pero El quiere que le busquemos, que le anhelemos, que nos acerquemos a El.

“32Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas. 33Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:32-33)

Si tus oraciones no ha tenido respuesta, quizás tu relación con Dios no es como a El le gustaría que fuera. Pasa un tiempo a solas con Dios, busca el momento apropiado para que tu y El tengan un momento especial; abre tu corazón y permite que El hable a tu vida. Confiesale a El tus pecados y arrepientete de todo corazón.